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Para revivir la niñez
Para revivir la niñez hace falta visitar los lugares comunes con esa persona que ya no somos, pero que fuimos, y que vive oculta en nosotros.
Por ejemplo, mirar el carnet de vacunas, revolver los cuadernos viejos de la infancia y permitir que los recuerdos afloren, visitar lugares que solo viste cuando eras niño, buscar en Youtube introducciones de dibujos animados o programas que mirabas, pasar por enfrente (o incluso entrar) en tu antigua escuela -y para esto muchas veces alcanza con votar, ya que el voto nacional, ocasionalmente, toca en nuestras ex escuelas-, probar un dulce de la infancia, oler un perfume que usábamos de niños, permitirle a un abuelo o a un padre que nos retrate un momento vivido de cuando éramos pequeños, cantar una de las canciones que cantábamos en el coro escolar, pedir que nos lean un cuento de aquellos que fueron icónicos para nosotros, bucear en internet sobre las marcas de ropa que usábamos, o abrazar a nuestros padres con los ojos cerrados y sentir su aroma como si el tiempo no hubiera pasado.
Para revivir la niñez no hace falta mucho más que tiempo para viajar en el tiempo, y fuerza de voluntad para echarle el ojo a aquello que no volverá, salvo que lo invoquemos.
