El lugar de la moda
¿Qué lugar ocupa la moda en nuestras vidas? La vida está permeada por la cultura. Si una forma de distanciarse de la domesticación femenina es, por inercia, separarse del mundo de la moda y la apariencia, es una posibilidad que esa disociación busque la aparente serenidad de que nadie nos va juzgar, porque tenemos un arma mayor: el intelecto. Borrar la preocupación de la vestimenta es una forma de equipararlo al sosegamiento, a la tranquilidad de que allí, en ese espacio, nadie nos juzgará por el aspecto.
Así como la apariencia se relaciona directamente con la moda (o mejor dicho, la vestimenta), entendemos que ésta enmascara las inseguridades de cada uno. El no interés en cómo nos vemos, solapado por el sí dicho interés en el mundo intelectual, opone ambas visiones. ¿Acaso refugiarse en el mundo de lo académico e ignorar el mundo de la moda no es también una forma de esconderse? Desde siempre, lo que se desprecia se teme.
El armario se construye, a lo largo de los años, como dijo Simone de Beauvoir. Las prendas que hacen a nuestra personalidad y con las cuales desarrollamos afecto no son otra cosa que piezas del museo que hace quiénes somos. Por supuesto que, a mayor calidad, será inherente su duración y la aprehensión que generemos, tanto así que es plausible que seamos identificados con aquella camisa o aquel blazer que siempre usamos.
La pregunta sentencia que recibe cualquier proyecto de diseñador, así como cualquier artista que quiere dedicarse a su arte, siempre parte del convencimiento de que no es la mejor decisión, sobre todo por la presión económica de este tipo de carreras. Sin embargo, a pesar de los prejuicios -sobre todo económicos- que presenta este campo, todos vivimos la moda de diversas maneras y la valoramos por igual.
De una boda, el vestido. De un bebé, su primera ropa. Las prendas que elegimos vestir son determinantes no solo para nosotros, sino también para definir una cultura grupal. Los distintos grupos sociales -muchas veces- son determinados por personas que, a primera vista, tienen una forma de vestir similar.
Aquella moda conocida es el disfraz que nos inserta en determinado grupo y escala social, incluso aunque no estemos del todo involucrados, la vestimenta correcta o incorrecta nos puede acercar o alejar. La psicología de la moda confirma que las impresiones que tenemos de los demás están vinculadas directamente con lo que vemos de ellos y, por supuesto, que la ropa tiene lugar en todo esto.
Si tenemos en cuenta que los hábitos de vestimenta forman parte de los modos de vida y costumbres, a la vez que son parte de un documento histórico-social, estamos en capacidad de afirmar que la moda es cultura, y solo basta no temerle y salir al encuentro.
