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mi primer libro: ahora después

No sabría exactamente por dónde empezar. Sí estoy segura de que el primer poema lo habré escrito cerca de la adolescencia, casi sin querer, fue una necesidad. Y así fueron corriendo los años, y entendí el gusto por aquello que no era solamente recrear mis pensamientos sino que también era problematizarlos al mismo tiempo que engendraba un producto estético: poesía. Será mi absoluta fascinación por leer entre líneas lo que me llevó a volcarme hacia la poesía durante tanto tiempo, algo que me resulta natural, un brevísimo pero cargado campo semántico emocional, inentendible para mí y a veces más entendible para otros. Será aquello lo que me condujo inevitablemente a acumular y acumular poemas, algunos más buenos que otros, pero todos reales y sentidos. Algunos concursos literarios de por medio y algunas conversaciones con editoriales terminaron en una decisión que explora la absoluta independencia textual y que me permite ser ejecutora de la estética en su absoluto, más allá de lo que...

¿qué significó el avance digital?

nos dieron cámaras instantáneas y aplicaciones para filtrar la imagen, y la tragedia, es que esto llegó antes de que aprendiéramos a educar nuestra autoestima. hoy somos algo débiles pero con egos fuertes y expuestos, quebradizos frente al primer fracaso vital, pero con lindas fotos.


crecer en redes, de repente, significó comenzar a tener un compromiso con una comunidad invisible. a cambio de que ellos me hacían sentir especial, yo debía darles contenido de valor (gratuito). y todo aquello comenzó a sonar, intempestivamente, como un intercambio de mi alma por mi tiempo. y ya no tenía espacio para escribir, todo se resumía a: publicar y crear. ¿dónde estaba mi mundo real?


la falsa promesa de la fama y el ego inflado por los elogios son el camino a la inquietud, y un alma inquieta, solo dejará de crear. porque no es la inquietud tormentosa que desemboca en grandes piezas, es una inquietud ansiosa proveniente de querer más. una ambición desmedida acerca de lo que significa querer ser viral, como la nueva lotería de las generaciones jóvenes.


ese tipo de inquietud, asociada al reconocimiento, solo levanta la cortina del tan temido: bloqueo creativo.


¿dónde empieza y dónde termina el mundo real?


Foto de Gabe en Unsplash