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¿cómo escribís?
¿Pensás en tu público ideal cuando escribís? El arte es promotora de excepciones. Provocadora de cambios y emociones. Encasillarse como consumidor de literatura o un tipo de escritor solo nos limita. Y los límites están alineados con la falsa inspiración promovida por las redes sociales. El límite nos agobia y nos lleva a consumir, si no soy libre encuentro la felicidad en el consumo. Atiborrarme de productos, imágenes, videos, ideas. Sentir que no soy útil, que yo también podría hacer eso que estoy consumiendo, es el camino a la infelicidad y al bloqueo del artista.
Puede que escribir para alguien sea el principio de la debacle. Supeditar nuestro arte a la mirada ideal e invisible, ajena, nos podría conducir a un estado de insuficiencia de realidad. ¿Qué ocurre en tal caso? Estamos condenados al fracaso antes de comenzar. El público no encuentra nuestro arte, nuestro arte encuentra al público. Y lo más importante, ese público no es fijo, es mutable, al igual que las condiciones en que se manifiesta el texto escrito y en que es interpretado e interpelado.
