Serie 3: Métodos y rutinas

Está instalada la idea de que el escritor es un ser fluctuante que se mueve por inspiración. La realidad es que escribir es un oficio donde se requiere concentración, trabajo duro y disciplina.

La innovación no se insufla desde la inspiración sino que, por el contrario, surge de la propia elaboración. Esto quiere decir que si estamos trabajando, tecleando, escribiendo, es la forma en que vamos a propulsar el nacimiento de las ideas. 

Acondicionar el espacio para que las ideas surjan y se reproduzcan es clave en el proceso de la escritura. De igual manera, la ropa que elegimos que nos acompañe en los procesos creativos ha de ser cuasi un uniforme que colabore con el hecho de crear esa realidad que impulsa la creación. 


No es cuestión de que sea necesario vivir en un artificio para poder crear, pero también es cierto que el hombre es un ser de rutinas y costumbres y es preciso hacernos de todas aquellas que nos ayuden a ejercer la creatividad.


Cuanta más estructura tengamos, menos energía gastaremos en crear espacios nuevos cada día y, toda esa energía -llamémosle procrastinación- podrá enfocarse en lo realmente importante: el acto de escribir.


Escribir es al hombre lo que es a las necesidades fisiológicas comer. Hoy en día estamos bombardeados por información, medios rápidos de comunicación y muy poca motivación para crear y más aún para consumir. Lo cierto es que cuanto más nos sumergimos en el mundo de las redes sociales, más urgente se hace la lectura y la escritura.


Foto de Dmytro Nushtaiev en Unsplash


Gracias a medios masivos de comunicación como lo es Whatsapp, todos estamos escribiendo varios mensajes al día. Ni que hablar que, en torno a las redes como lo son Instagram o TikTok estamos leyendo comentarios, y comentando. Es por ello que tenemos un acceso y una necesidad a la escritura de la cual, antaño, no todos poseían.


Había oficios, personalidades, trabajos, donde no se requería escribir. Una persona podía pasar, tal vez, veinticuatro horas sin escribir algo. Hoy en día quisiera saber cuántas son las personas que logran estar siquiera seis horas sin escribir aunque sea un: Hola, cómo estás? a un amigo.


Esta masificación de la información trajo consigo mucho daño, como se promueve, pero también abrió la puerta a la creación nata de las personas. Todo aquel que se sienta motivado por crear, encontrará el vehículo para hacerlo a través de los diversos medios digitales con los que nos encontramos día a día. El acceso a los dispositivos ya no es cosa de pocos, sino de muchos. 


El gran problema no es la creatividad, ni las herramientas, ni siquiera la opción de tener que invertir en publicidad o no. El gran problema es la curiosidad.


*Feliz año nuevo, por un 2025 lleno de textos enriquecedores.